Ya hace 7 meses que soy residente en Madrid en una difícil elección y su respectiva y traumática mudanza y y posterior acomodamiento con una mezcla de sentimientos, la mayoría de ellos positivos.
Una de las cosas que más me han llamado la atención es toda la oferta, opciones, servicios y una gran red de metro así como conciertos, festivales, teatros, museos, obras de arte, etc. que hacen que sea imposible pasar un fin de semana sin oferta o posibilidad de salir con cualquier excusa, algo que siempre eché de menos de Barcelona cuando dejé esa gran ciudad.
Todo cambia en un cambio de un sitio como Palma a otro como Madrid y tanto cambiar de residencia me ha enseñado a ver las peculiares de unos sitios y de otros aunque en algunas cosas se parecen, en especial en la gente, cierto pasotismo que hacen posible que no llegues a conocer ni a tus vecinos, que sea posible que veas a una persona en el suelo con un ataque de asma o un desmayo y la gente, en lugar de echar a correr para ayudar se quede mirando y a poder ser sacar sus móviles para hacer fotos y subirlas a Facebook.
En cuanto a la política, si es destacable en Madrid que aunque se trata de una minoría (por suerte), cuando escuchan decir que eres de Mallorca se te asocie con anticatalán y directamente empiecen a mencionar palabras como catalufo, polaco y demás lindezas, como ya he dicho, suerte que se trata de una minoría y casualmente y por norma general se trata de gente que ni siquiera es de Madrid (Extremadura, Andalucía, Castilla La Mancha, etc) y tengo que corregir que en Mallorca hablamos catalán, mi madre es catalana y he vivido años en Barcelona por lo que el respeto es primordial.
Sobre el resto de gente, la gran mayoría, son tan respetuosos como educados y tolerantes, con ganas de aprender, conocer y saber, abiertos a cualquier tipo de opinión. en este aspecto debo decir que tanto en Barcelona como en Madrid han sido los lugares donde me he encontrado a la gente más tolerante de mi vida (curiosamente las ciudades más satanizadas de España) en un claro ejemplo de que la variedad y la multiculturalidad no son más que otra fuente de cultura y aprendizaje.
Llegados a este punto no me avergonzaría decir que soy madrileño pero no por ello y nunca dejaré de ser mallorquín ni dejaré de tener un corazón catalán pero si, es compatible con ser madrileño :)








