Como viene siendo habitual y como sucedió con los viajes realizados a Roma, París o Berlín, esta vez toca hacer un post del precioso viaje realizado a la capital de Bélgica y ciudades de alrededor (Brujas, Gante y Amberes).
Como antes de cualquier viaje, me puse a estudiar el terreno y los lugares más característicos, tanto histórica como gastronómicamente por lo que gracias a páginas como TouristEye o “Viajar a…” en Google pude hacer un mapa completo de Bruselas desde el cual basarme como guía y acompañante durante estos días vacacionales el cual está público desde aquí. donde además del famoso Atomium, la obligada visita al Makkenen Pis o el Palacio Real fueron surgiendo más y más monumentos que merecían la pena verlos y por suerte pudimos ver.
Para disfrutar al máximo decidimos dedicar dos días para visitar Bruselas al completo, un día para visitar Brujas y Gante y otro para visitar Amberes. En la visita a Bruselas sorprendentemente lo que más nos llamó la atención es la increíble humildad y honestidad de sus ciudadanos. La no existencia de tornos en el metro pero su obligación moral de fichar y pagar era sorprendente, tanto que dejamos a un lado la costumbre española de que “o me obligan o no lo hago” y quisimos formar parte de esas costumbres y sacar nuestros billetes y fichar sin necesidad de revisores o cámaras de seguridad.
Por otra parte y como punto negativo era el uso de baños públicos, sea en estaciones, restaurantes o bares, de pagar entre 35 y 40 céntimos para hacer uso de ellos y, si bien fuese porque alguien te da una toalla o estuvieran limpios, no era así, el hombre o mujer simplemente se sentaba para recaudar el uso de los baños, no entendí muy bien el significado de ese coste y menos si eras clientes de dicho restaurante.
El Parlamento y la Comisión Europea eran lugares que tenía la imperiosa necesidad de visitar y no me defraudó. Unos edificios modernistas, una equipación fabulosa y unos sistemas de seguridad que daban miedo nos anunciaban el estar en el corazón de la Unión Europea, rodeado de banderas de todos los países y contemplando la historia de la formación de la UE.
Los costes en Bruselas son más elevados que en España por lo que más vale ir precavido y estar al tanto porque su nivel de vida es alto, en especial en lo que al agua se refiere (Sale mucho más barato ir a base de cervezas)
Tras ver Bruselas decidimos coger el tren hacia Brujas (Berge) y ver si es cierto que es una ciudad completamente medieval y de cuento y así era. Al llegar nos daba la sensación de ser todo maquetas, tanto verde y tanta casa de piedra era impresionante, daba la sensación de estar en algún parque temático o directamente en Disneyworld. Con sus canales y su historia nos encontrábamos ante lo que se le llama la Venecia del Norte de Europa y no sin razón.
La mejor forma de ver Brujas, además de adentrándose por sus callejones era mediante una barca para hacer un recorrido por toda la ciudad desde sus canales, desde sus entrañas y ver en las fachadas de sus edificios y el verde de su paraje lo hermoso que es.
En ese mismo día y después de comer nos dirigimos a Gante con el tren y mantenía un espíritu similar a Brujas aunque algo más grande. Su belleza, contrario a Brujas que era por completo, reside en el centro de la ciudad con sus majestuosas torres y castillo aunque, saliendo del centro nos encontraremos con una ciudad sin mayor belleza que cualquiera de Europa.
La decepción de este viaje fue Amberes y no por ser fea sino porque el listón marcado por Brujas y Gante era realmente insuperable, fuimos esperando seguir viendo más de este estilo y nos encontramos con una ciudad normal como cualquier otra que pudiéramos encontrar y cuyo atractivo era su puerto fluvial que daba al mar con enormes e imponentes barcos atracados en el río. Por lo demás, fácilmente podríamos haber prescindido de ese viaje y centrarnos en alargar nuestra estancia en Brujas o cualquier otra ciudad del Norte de Bruselas.












